Category Archives: Metodologías ágiles

4 pasos para incorporar la cultura del agilismo en tu empresa

Actuar con rapidez, soltura y prontitud.

Actuar con rapidez, soltura y prontitud. Esa es, según el diccionario, la definición de agilidad, una cualidad que, en este mundo acelerado, lleno de distractores y sobrecargado de información, es necesaria a nivel personal y, por supuesto, laboral. En este último aspecto, de la mano de la innovación y la consecución de mejores resultados, aparece el concepto de agilismo en las empresas, un movimiento del que ya se consolidó a principios de este con el Manifiesto para el desarrollo ágil.

Enfocado en la satisfacción del cliente, el agilismo es la forma más efectiva hoy, de acuerdo con las características del entorno actual, para resolver problemas complejos, enfrentar el cambio, obtener mejores resultados, innovar y adelantarse a lo que quieren los usuarios, lo que se traduce en adaptabilidad, acceso a información para tomar decisiones y, claramente, la mejor forma de generar valor.

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Embarcarse en la aventura del agilismo en el entorno empresarial requiere de la aplicación previa de tres pasos: entender la organización, su propósito, estructura y cultura. Conocer, entender e interiorizar las bases del agilismo y, finalmente, conocer las diversas metodologías que existen para aplicar la que más se ajuste según el tipo de empresa o proyecto.

Así las cosas y con toda la agilidad propia de este movimiento, aquí te dejamos cuatro pasos que puedes trasladar a tu empresa para alinearla en esta nueva cultura:

  1. Descartar modelos tradicionales: Este es el primer salto que toda compañía debe dar para adaptarse a las exigencias de hoy, de lo contrario, correrá el riesgo de no sobrevivir, pues los competidores, cada vez, actúan más rápido y los hábitos de consumo son más cambiantes. Esta última es, quizá, la razón más poderosa para adoptar la cultura del agilismo, en ese sentido, enfrentar los problemas bajo métodos tradicionales impide a las empresas identificar el entorno de incertidumbres en el que hoy se mueve el mercado.

Ante la imposibilidad de predecir completamente cómo resolver problemas, la alternativa es acercarse lo máximo posible a una primera solución, hacer retroalimentación y si el camino está bien, continuar por el mismo, de lo contrario, plantear nuevas hipótesis.

Adaptabilidad es abandonar ese modelo tradicional en el que los problemas creían resolverse de una forma en la que se planeaba, diseñaba, desarrollaba y entregaba una estrategia que era aplicada por meses y que, en algunos casos, terminaba siendo el camino incorrecto, por lo tanto, el tiempo de reacción era mínimo.

  1.  Fomentar equipos más autónomos: Aquí la clave es confiar en el trabajo de los colaboradores, motivarlos y valorarlos, apreciar su interacción más que a los procesos y herramientas dentro de la organización. Son las personas las que deben tener un pensamiento ágil para aplicar los métodos y usar los instrumentos disponibles.
  1. Aprender del error y aprovechar el cambio: Solo así será posible diseñar y ofrecer ventajas competitivas a los clientes. Detectar en el camino los desaciertos, además de ahorrar tiempo, permitirá adelantarse a la competencia, reducir los riesgos, mejorar el tiempo de respuesta dado que los clientes actuales no quieren esperar más por un producto o servicio. Igualmente, mirar desde otra perspectiva los errores promueve el compromiso, la motivación y la autonomía del equipo de trabajo. Ver en el error la oportunidad, también es innovar.

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  1. Promover el trabajo colaborativo: Hacerlo tendrá como consecuencia ineludible calidad y velocidad en los procesos y resultados con el cliente. Los equipos que trabajan bajo la cultura del agilismo tienen cross funcionalidad, que no es otra cosa más que sinergia para funcionar como un todo, gracias a que se cuentan con las capacidades necesarias para resolver un problema. Un equipo ágil se complementa y aprende, son autoorganizados, es decir que, partiendo de un objetivo y unas prioridades crean soluciones, toman decisiones, asumen riesgos y compromisos para lograr los objetivos.

Queda claro entonces, que gestionar todo este tipo de cambios en las empresas es un asunto de cultura organizacional y compromiso. Para la formación de equipos que trabajen basados en la cultura del agilismo, desde Gestor y su grupo de expertos, la sugerencia es crear equipos pequeños, siete podría ser ideal, aunque si son más o menos, no significa que no tenga resultados exitosos. La razón para esta cifra no es más que la complejidad de las relaciones humanas, pues a mayor número de personas, mayor dificultad para lograr acuerdos, por lo tanto, es más complejo cumplir con el principio de cross funcionalidad.

En definitiva, el agilismo es la llave actual a la satisfacción del cliente y a la innovación. Si quieres conocer las prácticas, las metodologías, los principios, los valores y los modelos para aplicarlo a nivel empresarial, permite que los expertos de Gestor orienten la transformación de tu compañía y tus colaboradores.

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Aplicar metodologías ágiles en las empresas

Solo es cuestión de 15 minutos

Las metodologías ágiles surgieron en Japón durante las décadas de 1970 y 1980, de manos de empresas como Toyota, Fuji y Honda quienes aplicaron técnicas innovadoras para que sus proyectos no se vieran atrasados.

A mediados de los años 1990, Jeff Sutherland notó con preocupación cómo muchas empresas manifestaban retrasos en sus proyectos y variaciones en su presupuesto inicial. 

Sutherland se dedicó a hacer una investigación que lo llevó al Japón a conocer a las empresas que no tenían proyectos atrasados gracias a sus métodos ágiles. Una vez que estudió e implementó los resultados de su estudio, Sutherland creó lo que hoy se conoce como las metodologías ágiles.

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Qué es la metodología Agile

Es una frase que de seguro escuchamos con mucha frecuencia, los expertos aseguran que mejora la productividad y que es capaz de aliviar los flujos de trabajo. ¿Cómo aplicar la metodología Agile en tu empresa?.

Los primeros pasos para conocer las metodologías ágiles son los siguientes:

La metodología Agile necesita un proyecto y un experto

Todos sabemos que implementar cambios trascendentales en una empresa de la noche a la mañana es una tarea imposible además de ser contraproducente. Los especialistas recomiendan que todos los cambios se hagan de forma gradual y focalizados en tareas pequeñas al principio.

Una de las cosas más importantes que elegir un proyecto es seleccionar con cuidado a la persona que se encargará de aplicar los métodos. Lo ideal es que sea alguien con conocimientos en coaching, dado que cualquier cambio requiere de una elevada dosis de motivación.

Estas características serán especialmente relevantes al momento de que surjan en la empresa actitudes de rechazo a los nuevos métodos.

La metodología Agile cuestiona la forma en la que se hacían las cosas

Una de las barreras más importantes a la hora de implantar metodologías ágiles es tratar de combinarlas con otras herramientas con las que no son compatibles. 

A la hora de aplicar estas metodologías es importante que se interiorice que no solo hay que cambiar los métodos, sino las herramientas de gestión. Para ningún trabajador es un secreto que cuando se cuestionan las herramientas que usa, siente cuestionada su experiencia.

Es por esta razón que muchas veces no están dispuestos a los cambios. Principalmente porque no entienden los motivos.

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Es en esta fase donde el diálogo antes, durante y después de implementar metodologías ágiles es clave ya que es una forma eficaz de:

  • Dar a conocer los beneficios del proyecto
  • Saber qué dificultades encuentran los trabajadores en su uso 
  • Ver cómo mejorar con el tiempo

Es de vital importancia que los trabajadores comprendan que su experiencia sigue siendo útil y necesaria.

Un ejemplo que se usa con mucho éxito es la transición que hubo del teléfono al email. La herramienta de gestión de la información cambió (el teléfono), pero el resultado siguió siendo el mismo, solo que mejorando la productividad.

Metodologías ágiles Vs Metodologías tradicionales

Mientras que las metodologías tradicionales intentan planificar todos los detalles del proyecto desde el principio, las metodologías ágiles afrontan la posibilidad de que se presenten contratiempos que retrasen.

Las metodologías ágiles enfocan los proyectos desde otra perspectiva. Esto no significa que estas nuevas metodologías no tengan rumbo o prescindan de una estrategia, sino trabajan con el seguimiento, evaluación y control en cada punto del proyecto.

Esto demuestra que las metodologías ágiles tienen una dirección clara, definida y flexible mientras que las metodologías tradicionales tienen una hoja de ruta rígida.

Algunos pasos para aplicar la metodología Ágil en las empresas

A continuación, te dejamos algunos pasos para aplicar la metodología Ágil en las empresas:

  • Los proyectos no se dividen en días, sino en hitos o tareas, de modo que al principio se tienen muchos, y estos se van resolviendo de uno en uno.
  • Los hitos más cercanos en el tiempo estarán más definidos en cuanto a que es lo que hay que hacer.
  • Cada tarea o hito tendrá las siguientes etiquetas según su estatus: Pendiente, en marcha y hecho, vale la pena destacar que no hay intermedios. 
  • Se usan métodos visuales para la gestión. Mayormente se usan métodos GTD o Kanban, los cuales consisten en una pizarra donde se muestra la tarea o hito que se encuentra en curso y las siguientes tareas a realizar
  • Los métodos ágiles tienen reuniones de 15 minutos al día para revisar el estatus del proyecto.

Vale la pena reservar estos 15 minutos de la primera hora de la mañana para junto a todo el equipo de trabajo, chequear el estado de las distintas tareas del o los proyectos. Sin importar que alguno de los miembros del equipo solo participe para decir no hay novedad.

Este tipo de reuniones son muy productivas, ya que redireccionan la capacidad de trabajo a las tareas que necesitan más atención evitando las pérdidas de tiempo.

Por su parte estas reuniones de 15 minutos fomentan los siguientes elementos:

  • La cohesión de equipo
  • La participación

Las metodologías ágiles plantean que la empresa debe responder de forma rápida a los cambios del entorno. Para ello siempre se planifican tareas o hitos alejados de la línea temporal, aunque con una clara orientación a un objetivo definido.

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